Rabia.

Se acabó, me acechas cada noche en mis sueños, consigues descolocarme hasta en mis sueños, me has robado lo ultimo que me quedaba, asi que ya no me haces falta.
Ya no tienen sentido las manillas del reloj, se pararon en el momento en que te besé, por eso no me hace falta llevarlo, porque siempre, siempre, apareces en mis sueños.

Me trastocas, me desbordas, me estremeces, me alteras, me follas, me desprecias, me abrazas, me hechizas, hablas de esa forma en la cual no sé si hablo contigo o conmigo misma, sonries, estrellas todo contra todo, te vuelves un torbellino, no sé cómo lo haces pero siempre decides tú lo que ocurre... tiene cojones, que sean míos, y decidas tú.

Ya no me hace falta tenerte, porque sin quererlo me tienes tú a mi en mi propio cuerpo, cada noche... siempre estás cada noche...

Eres capaz de robarme mis sueños, y el sueño que los acompaña, en lo único en lo que me podía refugiar, vas, y te metes...
y ya no tengo sueño,
y ya no tengo sueños,
y ya no son míos...

Estoy cansada, y me da igual, si te vas, me da igual, aparecerás sin permiso en el único momento en que no soy consciente, me da igual, me doy igual.

Te rompería todas tus cosas a la cara para que te dieses cuenta que haberlas guardado tenía algún sentido, tenía algún significado, pero da igual, siempre puedo hacerlo en sueños.

Ya no me haces falta, y me duele tanto decirlo porque sé que no es cierto, es posible que llene mi habitación de pos-it repitiéndomelo - Ya no me haces falta – quizá algún día me lo crea.

Te quería firmar tu maldita sentencia de muerte conmigo, y termino diciendote que vives en mi... pues eso, nos vemos en sueños... cuando tu quieras, claro.

 

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